En el mundo de los pagos, algunos comercios se enfrentan a un riesgo de fraude más elevado que otros debido a la propia naturaleza de su actividad. Los estafadores se dirigen principalmente a bienes de alto valor y fáciles de revender —como smartphones, equipos electrónicos o piezas mecánicas (moto, coche, bicicleta…). Este tipo de productos atrae naturalmente su atención. Estos artículos, caros y de rápida reventa, suelen estar en el centro de un método bien conocido: el fraude por abuso de confianza. El estafador realiza un pedido que parece legítimo, recibe el producto… y lo revende rápidamente, sin dejar rastro. El comercio envía el pedido, pero unos días más tarde el verdadero titular de la tarjeta impugna el pago.

Detectar el fraude por abuso de confianza

El “fraude por abuso de confianza” se dirige directamente al comercio. El estafador actúa más o menos como un cliente real, pero con ciertas particularidades: a menudo insiste en la urgencia de su entrega contactando con el servicio de atención (llamada o correo electrónico). Suele utilizar una dirección de entrega que ya está asociada a otras direcciones de correo electrónico, lo que a veces revela sus otras cuentas o la presencia de cómplices. Para lograr su compra fraudulenta, encadena intentos con distintos métodos de pago —con mayor frecuencia varias tarjetas bancarias procedentes de diferentes países— hasta que una transacción es aceptada.

Algunas señales pueden alertar:

  • Una dirección de correo electrónico intenta usar varias tarjetas diferentes en poco tiempo (a menudo procedentes de distintos países).
  • Varias cuentas o compradores utilizan la misma dirección de entrega.
  • El cliente, una vez realizado el pedido, contacta con el servicio de atención al cliente del comercio para solicitar un envío urgente (por teléfono o correo electrónico), insistiendo en la urgencia.

Nota: contactar directamente con el cliente “sospechoso” no es una garantía. Si realmente se trata de un estafador, sabrá tranquilizar, dar todas las respuestas correctas y parecer perfectamente cooperativo.

¿Cómo protegerse contra el fraude por abuso de confianza?

Aunque estén bien disfrazados, estos intentos pueden contrarrestarse si se aplican algunas medidas simples pero eficaces para reducir considerablemente los riesgos.

  • Controlar la velocidad de uso de las tarjetas: bloquear o generar alertas cuando una misma dirección de correo electrónico utilice más de 3 tarjetas en unos minutos u horas.
  • Filtrar por zona geográfica: si su clientela es mayoritariamente francesa, puede ser recomendable bloquear tarjetas fuera de Europa o restringir ciertas zonas de riesgo.
  • Vigilar las direcciones de entrega: cuando una dirección física es utilizada por más de tres direcciones de correo electrónico, puede ser un indicio, salvo si se trata de una entrega en un punto de recogida.

En este tipo de fraude, los estafadores se dirigen directamente al servicio de atención al cliente. Una solicitud “urgente” para acelerar la entrega siempre debe despertar sospechas, especialmente si llega después de un pedido reciente de un artículo de valor.

Las herramientas automáticas no siempre detectan estas señales. Por eso, los equipos que están en contacto con los clientes deben aprender a identificar estos comportamientos y a reaccionar sin dejarse influir. En caso de duda, es preferible retrasar o bloquear un envío que sufrir una pérdida directa.